El XI Encuentro Iberoamericano de la Sociedad Civil: “Un cambio necesario” organizado por la AEF, patrocinado por la Fundación ONCE, y que contó con la colaboración de la Fundación Bertelsmann, Fundación Ramón Areces, Fundación Botín, Fundación Telefónica, Fundación Ignacio Larramendi, Fundación SM, Fundación CSEV (Centro Superior para la Enseñanza Virtual), Fundación Repsol, Fundación Mapfre y Fundación Adecco, se celebró durante los días quince y dieciséis de octubre, en Madrid.

Encuentro_Ib2En representación de la Red de ONG para el Desarrollo de los Países Iberoamericanos (REDI) asistió Dª Teresa María Pérez Payán, Secretaria General de la REDI y Vicepresidenta de la Fundación FPSC, junto con  representantes de fundaciones, asociaciones y organizaciones latinoamericanas y españolas.

El objetivo principal del encuentro era el de impulsar y fortalecer el papel de la sociedad civil.

Se vertieron reflexiones sobre ideas como el fortalecimiento de la Sociedad Civil, el ámbito público, el Tercer Sector en la economía, la ciudadanía en sus múltiples dimensiones, la innovación social o el empleo.

Se analizaron en diferentes mesas redondas cuestiones como la educación como clave de desarrollo, la cultura como eje dinamizador de la sociedad, el tema del empleo, el emprendimiento y los emprendedores, los nuevos actores y formas de incidencia social y política o la importancia del fortalecimiento, la transparencia, la sostenibilidad y la visibilidad de las ONG.

La organización del encuentro, entre las conclusiones destacó las siguientes:

  • Existen las mismas preocupaciones sociales ahora que hace 20 años.

  • La sociedad civil es la responsable de definir nuestro futuro y de promover el cambio social y cultural siendo necesario crear nuevas fórmulas para abordar los cambios sociales, políticos y económicos

  • Se observa un optimismo generalizado en cuanto al futuro de la educación en Iberoamérica. Más del 50 por ciento de la población cree que la educación mejorará en la próxima década.

  • Existen todavía retos futuros de la educación en Iberoamérica a los que es necesario hacer frente. Entre los principales desafíos se encuentran: superar el bajo nivel educativo y cultural de las sociedades iberoamericanas, ya que hay un 10% de analfabetismo; fomentar la educación temprana, que responda a una atención y cuidado de los niños menores de 6 años para los que aún hay una escasa oferta educativa, establecer garantías suficientes de aprendizaje; frenar el alto nivel de abandono escolar; y eliminar las profundas desigualdades sociales.

  • Los principales factores que influyen en la calidad de la educación son: el contexto social y el compromiso familiar, los recursos de las escuelas, el diseño de la educación y su gestión, el trabajo de los profesores, y el interés y el compromiso de los alumnos.

  • La inversión en educación permite resolver sus problemas de acceso, por lo que cada vez se hace más importante un mayor rigor en la gestión económica y social de los recursos.

  • La educación es clave fundamental para el desarrollo. Es necesario conseguir que la educación sea bien percibida socialmente y difundir la idea de que formarse vale la pena, tanto individual como colectivamente.

  • La educación es un factor de progreso que realiza una función decisiva para el desarrollo del capital humano. No existen sustitutos para la falta de educación. Así, es más importante la demanda de educación que la oferta, siendo éste un factor decisivo para las sociedades.

  • “La educación no resuelve todo, pero sin la educación no se resuelve nada”

  • El principal desafío de la educación para muchos países iberoamericanos en la actualidad es la generalización de la educación secundaria inferior y la expansión de la secundaria superior y terciara.

  • La cultura es un eje dinamizador de la sociedad, que contribuye a la cohesión social y al desarrollo económico. Es una herramienta que fomenta el progreso humano y uno de los factores más influyentes en el proceso de modernización y evolución de las sociedades. Como actividad económica, la cultura favorece la promoción de iniciativas y proyectos que generan riqueza.

  • Las entidades de la sociedad civil comprometidas con el bien general deben esforzarse por implicar a los ciudadanos, por ofrecer y propiciar cauces de participación y crecimiento, que aprovechen en toda su potencialidad ese bien común, que es la cultura.

  • La cultura, cuando es entendida como un factor de cohesión social y de desarrollo económico de las sociedades, tiene una capacidad transformadora del mundo real. La cultura, en sentido amplio, configura a los ciudadanos en todas sus dimensiones: política, social y económica.

  • Las industrias culturales representan en la actualidad el 3,3% del PIB de la Unión Europea (UE). No obstante, las manifestaciones artísticas todavía se valoran menos que otros bienes sociales. Un ejemplo claro de esta situación son las partidas presupuestarias que los países destinan a la cultura (entre el 0,2% y el 0,3% en países como España, Italia o Portugal).

  • La cultura es un mundo de todos, unifica a las sociedades y permite, a la vez, la individualización. La cultura asume, por lo tanto, un papel de enorme relevancia en el contexto de la globalización.

  • Compartir conocimientos es fundamental para la mejora de la transparencia y del acceso a la información.

  • En cuanto al impulso de políticas públicas, el sector fundacional iberoamericano ve necesario un marco regulador claro que favorezca el desarrollo de la sociedad civil, además de una estrecha relación entre democracia, participación y transparencia en su interior.

  • Así, es necesario incrementar los niveles de participación ciudadana en la construcción de la gobernanza y la consolidación de las organizaciones frente al Ejecutivo como actor independiente e interlocutor responsable y válido en la construcción del Estado, con el objetivo de incidir en el diseño de las políticas públicas del Gobierno.

  • En el ámbito social es fundamental fomentar la transparencia informativa, además de elevar los niveles de confianza de los ciudadanos, propiciar el trabajo en red y participar en procesos de globalización. Asimismo, es necesario fomentar la cultura de la solidaridad y promover en los medios las causas por las que se trabaja para dar visibilidad a las acciones que ponen en marcha las organizaciones.

  • Internet y las nuevas tecnologías son, a día de hoy, la principal forma de incidencia social y política. El medio ‘on line’ está cambiando las relaciones de poder entre los actores clásicos y contribuye a la modificación de las formas de liderazgo, de la distribución de las causas por las que se lucha y de la inmediatez en la consecución de recompensas. Un ejemplo claro del nuevo activismo participativo en Internet es la financiación colectiva de iniciativas y proyectos individuales.

  • En esta misma línea, es necesario un nuevo modelo de gobernanza global, en el que la sociedad civil participe. Los instrumentos tradicionales de representación ciudadana no pueden ya dar una respuesta exacta a las demandas sociales.

  • La colaboración entre las entidades sociales como motor para multiplicar los esfuerzos y los resultados a beneficio de la sociedad civil es primordial. De ahí, la importancia de establecer alianzas y pactos en materia de política social con el resto de los agentes. El objetivo es la unión entre las distintas entidades del sector, ya que, de esta manera, se multiplican los resultados de sus demandas.

  • La innovación social, como concepto de creación y asimilación de nuevas prácticas sociales en distintos ámbitos, es generadora de cambio e impacto social. En este sentido, la innovación social ha sido atendida por las diferentes organizaciones y plataformas desde distintos puntos de vista y en diversos ámbitos, como pueden ser el de la salud o la educación.

  • Para la medición de impacto de estos proyectos e iniciativas, es necesario evaluar la coherencia de las actuaciones desarrolladas por las organizaciones y así poder medir la efectividad de los resultados, en función de los objetivos, con una buena gestión de los recursos.

  • Los pilares de acción de las organizaciones de la sociedad civil han de ser la legitimidad, la gobernanza y la transparencia. Es importante el fortalecimiento y la visibilidad de las organizaciones de la sociedad civil, dos cuestiones que deben guiar todo el trabajo para desarrollar la sociedad civil y poder crear herramientas que sirvan para afrontar mejor la actual situación de crisis económica.

  • La transparencia y la sostenibilidad deben guiar también la acción de las administraciones y del mundo corporativo y empresarial.

  • Se coincide en la necesidad de que las organizaciones partan de una iniciativa que responda a la innovación social para desarrollar sus proyectos como agentes de cambio social, así como en la importancia de la evaluación de su impacto.

  • Tenemos que acercarnos a las nuevas generaciones, a los jóvenes iberoamericanos. Ellos son y serán los protagonistas del cambio que necesitan y reclaman nuestras sociedades.
  • Las organizaciones iberoamericanas de la sociedad civil deben cambiar al ritmo de los cambios sociales y culturales, que están viviendo nuestros países.

  • Las organizaciones iberoamericanas de la sociedad civil han de aprovechar y vitalizar la dimensión y el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación.

Más información en http://encuentroiberoamericanosc.org/